Masacre de Aguas Blancas: 31 años de impunidad | Organización Campesina de la Sierra del Sur
AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
AL CONSEJO INDÍGENA DE GOBIERNO
A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL
A LAS REDES DE RESISTENCIA EN REBELDÍA
AL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LIBRES Y DIGNOS
A LAS ORGANIZACIONES DE LUCHAS DIGNAS EN GUERRERO
AL CONCEJO INDÍGENA Y POPULAR DE GUERRERO-EMILIANO ZAPATA
A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS INDÍGENAS Y CAMPESINOS DEL MUNDO, EN GUERRERO Y TODO MÉXICO
Y QUE MIS VENAS NO TERMINAN EN MI SINO EN LA SANGRE UNÁNIME DE LOS QUE LUCHAN POR LA VIDA, EL AMOR ,LAS COSAS, EL PAISAJE Y EL PAN.
ROQUE DALTON.
MASACRE DE AGUAS BLANCAS
31 AÑOS DE IMPUNIDAD
En enero de 1994 nació la Organización Campesina de la Sierra del Sur (O.C.S.S).
Para su nacimiento buscamos un lugar donde con calma y sin interrupciones indeseables pudiéramos trabajar sobre ello.
El parto fue en “Las Palmitas”, a unas tres horas caminando desde Tepetixtla en el municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero. Bajo frondosos encinos.
Por la experiencia de las luchas contra los abusos de los caciques priistas, políticos, talamontes y los fraudes electorales, conocimos a diferentes personas que nos ofrecieron ayuda para nuestro desarrollo político. De unos ubicamos su actitud de usarnos para sus planes particulares, de otros, reconocimos su actitud solidaria y respetuosa, en estos nos apoyamos.
Desde el 1 de enero nos concentramos. Nueve fuimos convocados para discutir, aprender, enseñar y planificar. Todos éramos de Tepetixtla.
La mayoría ya había estado en otros dos esfuerzos parecidos y otros más pequeños. Para nosotros era una escuela política que nos permitía entender con más claridad lo que en esos días vivíamos. Siempre buscando el desarrollo político, el esclarecimiento de la conciencia. Pero ahora además formaríamos una organización.
Como nos convencimos que también era importante el método, pues discutimos y discutimos, aun a oscuras, hasta tener bien claritas las ideas, los objetivos, los principios, los métodos, las tareas y lo que nos parecía un tanto pomposo cuando lo decíamos, nuestra plataforma política.
Fue muy importante establecer entre nuestros principios la honestidad, la combatividad y la solidaridad.
Todos nos conocíamos de las faenas del campo. De sembrar y cosechar. De tratar de vender lo cosechado, de la búsqueda de semillas y fertilizantes, de resistir la pobreza, las enfermedades, los abusos de los caciques y de las autoridades civiles y militares, de enfrentar juntos diversos problemas de la vida.
Todavía teníamos muy fresco el recuerdo del rechazo al fraude electoral de 1988. Aquellas jornadas en que nos volvimos ríos de combativo esfuerzo, alegría y sudor que bajamos de la sierra en diferentes jornadas de lucha, desafiando a los priistas que siempre habían sido “los de arriba”, los que oprimían, robaban, reprimían, asesinaban impunemente. Cuando marcamos con nuestros huaraches y chanclas, calles, aceras, carreteras pavimentadas o de terracería y oficinas gubernamentales. Pero sobre todo nos atrevimos a tratar de ser hacedores de nuestra historia.
Mas lejano, pero también como un eco importante, resonaban en nuestro corazón y nuestra conciencia otras jornadas de lucha, como la del maestro Lucio Cabañas Barrientos. Días de represión y de esperanza.
En que fuerzas federales y algunas oficinas gubernamentales repartían prebendas y hasta las semillas de mariguana y amapola para “paliar” la pobreza y restarle base social al maestro Cabañas.
También conocimos de la fundación de la Organización de Colonias y Pueblos del Estado de Guerrero, por Ranferis Hernández, Arnulfo y Lino, a fines de 1992, en los municipios de Chilapa, Citlala y Ahuaucotzingo. Experiencia parecida a la nuestra.
Y ahora que se renovaba la esperanza pues había que abonarla con nuestro esfuerzo y nuestro cuidado. Así, trabajando colectivamente formamos nuestra herramienta política y social y la bautizamos como la Organización Campesina de la Sierra del Sur (O.C.S.S) y definimos que en lo inmediato había que hacer una reunión con campesinos de otras comunidades de nuestro municipio y de otros municipios. Le llamamos “Encuentro campesino”. Y completamos con invitar en cada pueblo a compañeros y compañeras que creíamos los y las mejores, para que fueran los impulsores de la organización. Y después de ello una conferencia de prensa. Y luchar, luchar y luchar.
Entendimos que el proceso sería largo y nada fácil, pero nos ilusionaba la aspiración de que un día llegaríamos a ser un poder popular en toda la sierra, de los pobres, con los pobres y para los pobres.
A muchos y muchas ya los conocíamos. Habíamos estado juntos en la lucha contra el fraude electoral de 1988. Juntos pasamos de ser electores del Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) a ser bases del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en Coyuca de Benítez y Atoyac. Y cuando la corrupción desbordó a este último, ya éramos la O.C.S.S, con bases en varios municipios de Guerrero.
Aquellos días de enero también fueron los días del levantamiento Zapatista en Chiapas. Cuanta alegría y zozobra nos provocó escuchar en la radio las noticias sobre lo que pasaba en Chiapas. ¿Quiénes son? Era la pregunta común. ¿Cómo podemos ayudarlos desde acá? Los sentimientos nos decían, hay que apoyarlos ¿hay que ver cómo? ¿Bloquear la carretera, tomar el palacio municipal, un plantón en Acapulco?
Pero cuando terminó nuestro parto, ya había terminado la guerra en Chiapas.
Aquellos nueve, Benigno Guzmán, Ismael Mena, Eugenio Aguirre, Benito Bahena, Salomé Aguirre, Alejandro Aguirre, Marino Sánchez, Telesforo Luna y Gabino Luna, fueron la columna vertebral, el tronco de nuestro aguerrido árbol.
De los días del parto recordamos a las compañeras que se encargaron de hacer la comida, los que apoyaron jalando el agua, la leña, los de las guardias, pues teníamos que cuidarnos de los pistoleros de los caciques y los talamontes.
Así nos queda el recuerdo de Soledad, su hermana, de Heriberta, de Ulises, Agustín, Ramiro, Pedro, el sobrino de Mena, Gabriel.
Cuando dimos la conferencia de prensa para darnos a conocer, incorporamos a Hilario Mesino.
Autocriticamente tenemos que decir que, aunque abundaban las compañeras, nuestro machismo nos llevó a no incorporar más tempranamente a algunas de ellas a la dirección de la organización y a una participación política más activa. El tiempo nos enseñó y llevó a la incorporación de Reina Abelino y Soledad Benítez.
Al mismo tiempo impulsamos la formación de los cuadros medios, las ramas que queríamos que fueran incontables. Y esa infaltable costumbre que adquirimos de reunirnos para tomar decisiones colectivas y las asambleas generales que tantos problemas resolvieron.
Y cuando nos visitó la muerte gubernamental llevándose a Ismael y a Eugenio, aparecieron otros, Tiza, José Asencio.
Gilberto Romero, de San Martin de las Flores en Atoyac, fue el primer compañero desaparecido. Una mañana de junio de 1995, su familia lo vio salir con la alegría y el cariño diario. Nunca volvió. El 28 de junio decidimos movilizarnos para exigir su presentación con vida. El gobierno priista nos respondió con muerte.
La masacre de Aguas Blancas, fue el hecho más fuerte de la ofensiva gubernamental. Ofensiva en la que fueron, amenazando, intimidando, encarcelando, asesinando y desapareciendo compañeros. Después de la masacre, algunos compañeros se fueron. Otros dejaron de buscarnos, evitaron llegar hasta las comunidades del municipio de Coyuca. Algunos tardaron un mes, o más, en atreverse a buscarnos y llegaron brevemente, a la cabecera municipal, sin subir a la sierra, sobre todo a Tepetixtla.
Posteriormente a la detención de Benigno, Hilario y Reina aparecieron nuevos y nuevas dirigentes.
Hoy a 32 años y 6 meses del nacimiento de la O.C.S.S y a 31 años de la masacre de Aguas Blancas, recordamos que de aquellos 9 fundadores tres murieron, dos asesinados (Eugenio e Ismael) y uno por enfermedad (Benigno), otro está desaparecido (Benito), uno más fue preso político (Salomé). Y está el que regresó a relaciones con priistas y sembradores de estupefacientes (hasta hizo una organización); desde que estuvo en la Conasupo ya se le veían mañas y aunque parecía, no cambió sus actitudes.
Hay los que dejaron de luchar, pero por lo menos no son parte de los represores. Otros y otras más, seguimos en la talacha de la lucha.
Ahora que vemos como desde la izquierda electoral se sataniza a maestros de la CNTE, a comunidades originarias de la región de la Montaña de Guerrero (CIPOG-EZ), a agricultores de granos, a transportistas, a familiares de desaparecidos, a ambientalistas (Bahía de OHUIRA), no podemos dejar de recordar a Benigno Guzmán martinez, con su reflexión posterior a la reunión de AMLO con la dirección de la O.C.S.S, donde los invitó a dejar esas formas de lucha inferiores, de las marchas y los plantones y mejor participar con él en las “formas de lucha superiores desde el gobierno del DF”.
Recordamos y atesoramos sus palabras: “Seguiremos con nuestras formas de lucha, quien sabe hacia donde van ellos, pero algunos cada vez se parecen más a los priistas”. Benigno, nació, vivió y murió en la pobreza, pero nos dejó la riqueza de un ejemplo de dignidad.
El problema de las afores no es solo de los maestros. Millones de los jubilados, actuales y futuros son condenados a ganar pensiones menores al salario mínimo.
Afore Azteca de Ricardo Salinas Pliego, es la empresa con el mayor número de cuentas de fondos para el retiro de los trabajadores con 17 millones 545 mil.
Detrás de las agresiones de grupos de la delincuencia contra comunidades indígenas, está el interés de empresas mineras por la tierra, el agua y los minerales.
Desde el discurso de la necesidad del amoniaco y los fertilizantes, de la autosuficiencia alimentaria y energética, de la oportunidad de explotar los minerales críticos, que Estados Unidos necesita para sus planes intervencionistas y guerreristas. Se preparan y se realizan nuevos despojos.
Seguimos siendo uno de los países con la más baja recaudación fiscal. Se sigue protegiendo a los grandes ricos.
Mientras desde el poder se pregona el interés por los más pobres, se defiende el libre mercado, que de libre no tiene nada y solo protege al gran capital.
No dudamos que algunos tienen buenas intenciones, pero la historia ha enseñado que no bastan las buenas intenciones.
Seguimos exigiendo la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos de ayotzinapa.
Alto a la reprecion y discriminación hacia los padres de familia que luchan por saber donde estan sus hijos o algun ser querido desaparecido.
Alto a la guerra de extermino hacia los pueblos indígenas y campesinos de guerrero y todo Mexico.
Seguimos haciendo responzables a los tres niveles de gobierno por lo que le pueda pasar a compañeros del CIPOG-EZ, CNI-CIG ,compas de ostula compañeros del EZLN, y en general a todos aquellos pueblos,colectivos y tribus que resisten a la violencia en sus territorios y llevan una lucha digna alejados de partidos políticos y de la delincuencia organizada.
Nos solidarizamos con las comunidades de la Montaña de Guerrero y todas las comunidades de guerrero agredidas por la delincuencia organizada y narcogobiernnos.
POR LA UNIDAD DE OBREROS, INDÍGENAS Y CAMPESINOS
ORGANIZACIÓN CAMPESINA DE LA SIERRA DEL SUR
(TEPETIXTLA, COYUCA DE BENITEZ, GUERRERO)
O.C.S.S
Pronunciamiento público de la asamblea general de Santa Ana Zegache en defensa del territorio, la libre determinación y los derechos colectivos
Santa Ana Zegache, Oaxaca.
La Asamblea General de Ciudadanas y Ciudadanos de Santa Ana Zegache, máxima autoridad de decisión de nuestra comunidad conforme a nuestra asamblea , así como a los principios de libre determinación reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, manifiesta a la opinión pública, a los gobiernos federal y estatal y a la sociedad en general lo siguiente:
Nuestro territorio representa mucho más que una extensión de tierra. Es el espacio donde se desarrolla nuestra vida comunitaria, nuestra historia, nuestra identidad, nuestras actividades agrícolas, nuestros bienes naturales y el legado que habremos de dejar a las futuras generaciones. Su protección constituye un deber colectivo y un derecho irrenunciable.
Ante la intención de construir el proyecto carretero denominado Corredor Vial Zapoteco, anteriormente conocido como Libramiento Sur, expresamos nuestro firme rechazo debido a las afectaciones ambientales, sociales, culturales y patrimoniales que implicaría para nuestra comunidad y para los pueblos de los Valles Centrales.
Durante la Asamblea General convocada legalmente en la comunidad de Santa Ana Zegache, las y los ciudadanos, mediante un proceso de deliberación libre, democrático y comunitario, acordamos de manera expresa no aprobar ni otorgar consentimiento para la ejecución de dicho proyecto dentro del territorio de nuestra comunidad. Este acuerdo representa la voluntad soberana de la Asamblea General y deberá ser respetado por todas las autoridades e instituciones públicas.
Recordamos que el artículo 2° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a la libre determinación, a decidir sus formas internas de organización y a ser consultados previamente respecto de cualquier medida administrativa o proyecto susceptible de afectar directamente su territorio.
Asimismo, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado por el Estado mexicano y de observancia obligatoria, establece que toda consulta debe realizarse de manera previa, libre, informada, culturalmente adecuada y de buena fe, con el propósito de obtener el consentimiento de los pueblos cuando las decisiones impacten sus tierras, territorios y recursos naturales.
De igual forma, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce el derecho de los pueblos a conservar, utilizar, desarrollar y controlar sus tierras y recursos, así como a no ser objeto de decisiones impuestas sin su consentimiento.
También recordamos que el Acuerdo de Escazú, vigente en México, garantiza el derecho de todas las personas a acceder a la información ambiental, participar efectivamente en la toma de decisiones y acceder a la justicia cuando existan afectaciones al medio ambiente y a los derechos colectivos.
En el ámbito nacional, la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente establece que toda obra de esta naturaleza debe sujetarse a procedimientos rigurosos de evaluación de impacto ambiental, mientras que la Ley General de Cambio Climático obliga a las autoridades a proteger los ecosistemas y promover un desarrollo sustentable que no comprometa el patrimonio natural de las generaciones futuras.
Por ello, advertimos que cualquier intento de imponer este proyecto sin respetar la voluntad de la Asamblea General, sin consulta previa y sin cumplir plenamente con las obligaciones constitucionales y legales, constituiría una violación a nuestros derechos colectivos y a los compromisos nacionales e internacionales asumidos por el Estado mexicano.
Queremos dejar claro que nuestra comunidad no se opone al desarrollo ni al mejoramiento de los servicios públicos. Lo que rechazamos es un modelo de desarrollo que pretenda construirse mediante la imposición, la desinformación, la división comunitaria o el sacrificio de nuestro patrimonio ambiental y cultural.
La defensa del territorio no responde a intereses particulares; responde a la responsabilidad histórica de proteger la tierra que recibimos de nuestros antepasados y que tenemos el deber de conservar para quienes vendrán después de nosotros.
Por ello:
Exigimos al Gobierno Federal, al Gobierno del Estado de Oaxaca y a todas las dependencias involucradas:
* El respeto absoluto a los acuerdos legalmente adoptados por la Asamblea General de Santa Ana Zegache.
* Que se abstengan de realizar actos, gestiones o autorizaciones que contravengan la voluntad de la comunidad.
* Garantizar plenamente el derecho a la consulta previa, libre, informada, culturalmente adecuada y de buena fe.
* La transparencia total respecto de cualquier estudio técnico, ambiental, social o económico relacionado con este proyecto.
* El respeto irrestricto a los derechos territoriales, ambientales y colectivos de nuestra comunidad.
Finalmente, hacemos un llamado respetuoso pero firme a todas las ciudadanas y ciudadanos de Santa Ana Zegache para permanecer informados, organizados y atentos ante cualquier acción que pretenda desconocer o vulnerar los acuerdos tomados por nuestra Asamblea General.
La defensa del territorio requiere unidad, participación y vigilancia permanente. Ninguna decisión externa puede estar por encima de la voluntad legítimamente expresada por nuestro pueblo.
Convocamos también a las comunidades hermanas, organizaciones sociales, instituciones académicas, organismos defensores de derechos humanos y a la sociedad en general a mantenerse atentos y acompañar la defensa pacífica y legítima de nuestro territorio.
Reiteramos que los acuerdos de la Asamblea General constituyen la máxima expresión de la voluntad comunitaria y exigimos que sean plenamente respetados.
Porque la tierra no se vende, se ama, se cuida y se defiende.
¡Santa Ana Zegache unido en defensa de su territorio, su historia y su futuro!














